Si te gusta el teatro que te atrapa, te zarandea y no te suelta, apunta esto bien grande en la agenda: Teatros del Canal acoge del 4 al 8 de febrero uno de los estrenos más esperados de la temporada en Madrid, El día del Watusi. Y sí, es de esos montajes que se comentan a la salida… y también al día siguiente.
Estamos ante una auténtica maratón teatral, pero en el mejor sentido de la palabra. Más de cuatro horas de función que pasan volando gracias a un ritmo endiablado, música en directo, humor ácido y una puesta en escena que juega con el cuerpo, la voz y el espacio sin pedir permiso. Teatro del bueno, del que se disfruta con todos los sentidos.
Teatro con pulso, barrio y memoria
La obra adapta la novela de culto de Francisco Casavella y nos mete de lleno en la vida de Fernando Atienza, un personaje tan carismático como contradictorio. A través de él recorremos varias décadas de historia reciente: los márgenes, la ambición, el desarraigo y esa transformación social que muchos reconocerán, aunque no hayan vivido esos años.
Pero ojo: esto no es teatro “de sentarse y observar”. Aquí el elenco canta, narra, baila, rompe la cuarta pared y se multiplica en escena. Hay momentos de carcajada, otros de crudeza, y muchos en los que el público se siente cómplice. El estilo es directo, muy físico, muy vivo. De los que conectan tanto con público joven como con espectadores veteranos.
¿Merece la pena dedicarle una tarde entera?
Rotundamente sí. El día del Watusi no se ve todos los días: es teatro épico pero cercano, popular sin ser superficial, intenso sin resultar pesado. Es de esos espectáculos que justifican ir al teatro y recordarte por qué te gusta tanto.
Sala Verde · Teatros del Canal, Del 4 al 8 de febrero– Mié–Sáb: 18:30 h · Dom: 17:30 h
Y si te quedas con ganas de más… danza contemporánea para rematar el plan
Para completar el combo cultural, en la Sala Negra se presenta Constellations, del coreógrafo Dani Pannullo. Un espectáculo vibrante que mezcla danza urbana, ritmos africanos y movimiento contemporáneo en una propuesta muy visual y física.
Es ideal para quienes disfrutan del lenguaje del cuerpo, de la energía del directo y de espectáculos que hablan sin palabras. Perfecto para abrir la mente y salir del teatro con otra mirada.
Más, sobre la obra:
De la novela al escenario: El día del Watusi, de Francisco Casavella
El día del Watusi es una de esas obras que no solo se leen: se atraviesan. Escrita por Francisco Casavella y publicada entre 2002 y 2003 en forma de trilogía —Los juegos feroces, Viento y joyas y El idioma imposible—, esta novela monumental retrata varias décadas de la historia reciente de Barcelona a través de una mirada cruda, irónica y profundamente literaria.
El día del Watusi es una de esas obras que no solo se leen: se atraviesan. Escrita por Francisco Casavella y publicada entre 2002 y 2003 en forma de trilogía —Los juegos feroces, Viento y joyas y El idioma imposible—, esta novela monumental retrata varias décadas de la historia reciente de Barcelona a través de una mirada cruda, irónica y profundamente literaria.
Pero ¿qué ocurre cuando una novela tan vasta, compleja y verbal da el salto al teatro?
¿Qué significa que una novela pase a teatro?
Adaptar una novela al teatro no es “contar lo mismo con actores”. Es un proceso creativo radical:
- La narración interna se transforma en acción, diálogo y cuerpo.
- El tiempo se comprime: años o décadas pueden resolverse en una escena.
- El lenguaje, clave en Casavella, se convierte en ritmo, voz y presencia escénica.
En el caso de El día del Watusi, la adaptación teatral supone destilar la esencia del texto: sus obsesiones, su tono, su energía moral. No se busca reproducir la novela escena por escena, sino traducir su espíritu al lenguaje del teatro.
Por qué El día del Watusi es especialmente teatral
Aunque es una novela torrencial, tiene varios elementos que favorecen su paso al escenario:
- Personajes excesivos y memorables, que parecen pedir ser encarnados.
- Diálogos afilados, con una oralidad muy marcada.
- Un fuerte pulso trágico, casi shakespeariano, mezclado con humor negro.
- La ciudad como escenario: Barcelona no es fondo, es personaje.
Todo esto permite que el teatro funcione como una especie de lupa emocional, concentrando lo que en la novela se expande.
Curiosidades de la obra
- Casavella consideraba esta novela su proyecto más ambicioso, una especie de ajuste de cuentas literario con su tiempo.
- La historia recorre varias etapas históricas, pero huye del costumbrismo fácil: no idealiza nada.
- El lenguaje es uno de sus grandes protagonistas: barroco, callejero, brillante y cruel a partes iguales.
- En teatro, muchas adaptaciones optan por fusionar personajes o usar narradores múltiples, una solución escénica muy casavelliana.
- El título, El día del Watusi, alude a algo aparentemente ligero y festivo, pero funciona como contrapunto irónico a lo que se cuenta.
Una novela que cambia al cambiar de formato
Ver El día del Watusi en teatro no sustituye la lectura: la complementa. Donde la novela se explaya, el teatro golpea. Donde el libro reflexiona, el escenario confronta. Es otra forma de entrar en el mismo universo, más física, más inmediata.

Casavella escribió una obra incómoda, lúcida y feroz. Que haya saltado del papel a las tablas confirma algo importante: no es solo una gran novela, es un gran relato sobre el poder, la identidad y el paso del tiempo, capaz de mutar sin perder fuerza.


