Teherán/Jerusalén, 20 de marzo de 2026 – La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel entra en su día 21 con una nueva escalada mortal, tras la muerte del portavoz de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), el general Ali Mohammad Naeini, en un ataque aéreo sobre Teherán.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) confirmó este viernes la muerte de su portavoz, el general Ali Mohammad Naeini, en un ataque aéreo lanzado en el “corazón de Teherán”. La información fue difundida por la televisión estatal iraní.
“Murió en el cobarde y criminal atentado terrorista perpetrado por el bando estadounidense-sionista al amanecer.”
( Televisión estatal iraní e IRGC, Fuente: El Mundo, 2026, 20 de marzo;).

También hace unos minutos fué publicado oficialmente por un comunicado gráfico oficial de las FDI confirmando la «eliminación» (killed/eliminated) de Ali Mohammad Naini en un ataque aéreo israelí parte de la Operación Roaring Lion contra infraestructura y liderazgo iraní en la guerra en curso.
Ali Mohammad Naeini era un general de brigada (segundo brigadier general) del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC/CGRI) de Irán. Horas antes, el propio portavoz había aparecido en TV estatal defendiendo la producción acelerada de armas sorpresa y afirmando que Irán estaba preparada para una guerra de alta intensidad de seis meses.
Su muerte se produce apenas 24 horas después de que apareciera públicamente, lo que eleva la presión sobre el régimen de Teherán tras la eliminación de varios altos cargos en las últimas semanas. Forma parte de una ola de eliminaciones de altos mandos iraníes, al menos 17 líderes clave, según fuentes occidentales e iraníes, incluyendo el líder supremo anterior Ali Khamenei y varios comandantes a los que hoy se le suman Ali Mohammad Naeini.
Fuentes israelíes confirmaron que los objetivos incluían instalaciones militares en la capital iraní. El primer ministro Benjamín Netanyahu, en rueda de prensa el jueves, había dejado clara la estrategia: No se puede hacer una revolución solo desde el aire; también se necesita un componente terrestre. Netanyahu insistió en que Irán ya no tiene capacidad para enriquecer uranio ni fabricar misiles balísticos, pero advirtió que para derrocar al régimen “el pueblo iraní debe levantarse” y que los ataques aéreos no bastan.
En paralelo, Irán mantiene su respuesta regional. Al menos cuatro andanadas de misiles y drones impactaron anoche sobre Jerusalén y el norte de Israel en poco más de una hora. Además, Teherán ha ampliado el conflicto al Golfo Pérsico. La refinería Mina Al-Ahmadi de Kuwait volvió a ser atacada por drones iraníes, provocando incendios en varias unidades (sin víctimas, según la Corporación Petrolera de Kuwait), Emiratos Árabes Unidos y Baréin denunciaron nuevos bombardeos en su territorio y Arabia Saudí y Qatar también reportaron impactos en infraestructuras energéticas.
La tensión en el estrecho de Ormuz –por donde pasa el 20 % del petróleo mundial– está disparando los precios del crudo y el gas. Analistas de Al Jazeera y Reuters advierten de un “fuerte impacto en el suministro energético global” si los ataques continúan.
El régimen iraní, tras perder a figuras clave (incluido el anterior líder supremo Ali Khamenei en los primeros días del conflicto), ha reforzado su estructura de seguridad con perfiles de línea dura. Fuentes de inteligencia occidentales citadas por The Times of Israel indican que Teherán reorganiza su mando mientras mantiene un discurso de “resistencia total”.
Con la muerte de Ali Mohammad Naeini y la escalada de ataques en múltiples frentes, la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel parece lejos de encontrar un final.
¿Podrá el régimen de Teherán mantener su resistencia ante la pérdida de líderes clave y la presión internacional?


