Entre algoritmos y pantallas domésticas, los cines históricos madrileños siguen encontrando a su público
Durante más de una década, el relato parecía escrito de antemano. Las plataformas de streaming prometían comodidad, catálogos infinitos y la posibilidad de ver cualquier película sin salir del sofá. Después llegó la pandemia, que aceleró los cambios de hábitos de consumo audiovisual y alimentó las dudas sobre el futuro de las salas de cine. Sin embargo, en Madrid ocurre algo que desafía los pronósticos más pesimistas: numerosos cines históricos, independientes y de programación alternativa continúan atrayendo espectadores.
La capital española no solo mantiene una de las mayores redes de exhibición cinematográfica del país, sino que además lidera la asistencia a las salas de cine en España. Según datos de Comscore correspondientes a 2024, Madrid concentró el 21,2% de toda la asistencia nacional, situándose muy por delante de otras grandes ciudades españolas. Un liderazgo que demuestra que la experiencia cinematográfica sigue teniendo un valor diferencial para miles de espectadores.
Pero más allá de las grandes cadenas y los complejos multisala, existe otro fenómeno especialmente interesante: la resistencia cultural de los cines de barrio y de aquellas salas que han convertido la programación en su principal seña de identidad.
Madrid encuentra motivos para el optimismo en 2026
Si 2024 y 2025 estuvieron marcados por la incertidumbre sobre el futuro de las salas de cine, los primeros meses de 2026 invitan a una lectura mucho más optimista. Los datos provisionales de asistencia reflejan una recuperación significativa del sector: durante el primer trimestre del año, los cines españoles registraron 19,1 millones de espectadores, lo que supone un incremento cercano al 40% respecto al mismo periodo de 2025. Marzo, además, se convirtió en el mejor mes para las salas desde antes de la pandemia, una señal de que el público está recuperando progresivamente el hábito de acudir al cine.
Madrid está desempeñando un papel destacado en esta recuperación. La capital no solo mantiene su liderazgo como principal mercado cinematográfico del país, sino que también se ha convertido en un laboratorio de nuevas experiencias para atraer espectadores. Un ejemplo es la recuperación de las proyecciones en formato de 70 milímetros en el histórico Cine Paz, una apuesta por la calidad visual y la experiencia cinematográfica que difícilmente puede replicarse en el ámbito doméstico. La estrategia de muchas salas ya no pasa únicamente por proyectar películas, sino por ofrecer algo único: formatos especiales, programación cuidada y una experiencia cultural diferenciada frente al consumo rápido de las plataformas.
Las cifras y las iniciativas que están surgiendo en la capital apuntan en la misma dirección. Lejos de desaparecer, las salas parecen estar encontrando nuevas fórmulas para convivir con el streaming. La recuperación de espectadores y el interés por experiencias cinematográficas más exclusivas sugieren que el cine presencial sigue teniendo un espacio propio en la era digital. En una ciudad como Madrid, donde conviven grandes complejos comerciales y cines históricos con personalidad propia, 2026 está demostrando que la gran pantalla todavía conserva un atractivo difícil de sustituir.
«salas que resisten al streaming»
El cine como experiencia colectiva
El crecimiento del streaming ha transformado la forma de consumir películas. Hoy resulta más sencillo que nunca acceder a estrenos, clásicos o producciones internacionales desde casa. Sin embargo, precisamente esa abundancia parece haber reforzado el atractivo de algunos espacios físicos.
La diferencia ya no se limita a una pantalla más grande o a un mejor sistema de sonido. Los cines que mejor están resistiendo la transformación del mercado son aquellos que ofrecen algo que ninguna plataforma puede replicar: la experiencia compartida.
En Madrid, espacios como Cine Doré, sede de la Filmoteca Española, continúan llenando sesiones dedicadas a clásicos restaurados, retrospectivas de autores y ciclos temáticos. Su propuesta se aleja de la lógica comercial inmediata y apuesta por convertir cada proyección en un acto cultural.

Algo similar ocurre con Cines Embajadores, convertido en uno de los referentes del cine independiente en la ciudad, o con Golem y Cines Renoir Retiro, que mantienen una programación centrada en cine europeo, de autor y versiones originales.
No se trata únicamente de proyectar películas. Estas salas han entendido que el espectador actual busca una experiencia más completa: coloquios, encuentros con cineastas, festivales, ciclos especializados y una programación cuidadosamente seleccionada.
«nuevas fórmulas para convivir con el streaming»
Los datos muestran una realidad más compleja
El sector de la exhibición cinematográfica sigue enfrentándose a importantes desafíos. Las cifras nacionales de 2024 reflejan una caída aproximada del 5% en la asistencia respecto al año anterior, con alrededor de 71-73 millones de espectadores en toda España. La ralentización estuvo marcada, en parte, por el retraso de numerosos estrenos internacionales tras las huelgas de guionistas y actores en Hollywood.
Sin embargo, reducir el análisis a una simple caída de espectadores sería engañoso. La segunda mitad de 2024 mostró una clara recuperación impulsada por grandes estrenos y por iniciativas de fidelización del público. Además, programas públicos como Cine Sénior han contribuido a recuperar segmentos de espectadores que habían reducido sus visitas a las salas.
La situación de Madrid resulta especialmente significativa porque combina dos modelos aparentemente opuestos: por un lado, grandes complejos como Kinépolis movie city o CINESA MÉNDEZ ÁLVARO – ISENSE; por otro, una red de salas independientes que han encontrado nichos de mercado muy definidos.
La nostalgia ya no basta
Durante años se habló de los cines históricos como espacios condenados a desaparecer. Algunos cerraron definitivamente y otros se transformaron en teatros, tiendas o edificios de uso comercial. Sin embargo, los que han sobrevivido lo han hecho gracias a una estrategia mucho más inteligente que la simple apelación a la nostalgia.
El caso de Palacio de la Prensa Cinema o de Cine Callao ilustra bien esta evolución. Ambos espacios han sabido combinar el respeto por su legado arquitectónico con nuevos formatos de programación y eventos.
La supervivencia de estas salas no depende únicamente del amor al cine de sus gestores o espectadores. Depende también de la capacidad para adaptarse a un mercado donde la competencia ya no está en la calle de al lado, sino en cada salón doméstico.
Un refugio cultural en la era digital
La paradoja del streaming es que, cuanto más contenido ofrece, más valor adquieren ciertos espacios físicos capaces de ofrecer una experiencia singular. En una época marcada por algoritmos que recomiendan contenidos personalizados, muchos espectadores buscan precisamente lo contrario: descubrir películas que no estaban buscando.
Madrid parece haber entendido esta tendencia antes que otras ciudades. La diversidad de su oferta cinematográfica, desde la exhibición comercial hasta la programación especializada, constituye uno de los grandes activos culturales de la capital.
Quizá por eso, mientras las plataformas continúan ganando suscriptores, las luces de muchas salas históricas madrileñas siguen encendiéndose cada noche. No compiten por cantidad de títulos ni por inmediatez. Compiten por algo mucho más difícil de replicar: la emoción de compartir una película con desconocidos en una sala oscura.
Y, de momento, siguen encontrando espectadores dispuestos a elegir esa experiencia.
«Madrid conserva algunos de los cines más emblemáticos de España y varios de ellos atraviesan un momento de renovada vitalidad en plena era de las plataformas.»
Cine Doré . Sigue siendo la sede de proyecciones de la Filmoteca Española y mantiene programación regular en 2026. Además, acaba de completar mejoras de accesibilidad y forma parte de la programación de FILMADRID 2026.
Cines Embajadores . Glorieta de Santa María de la Cabeza y mantiene actividad pública y programación estable.
Cines Renoir Retiro . Zona Retiro.
Golem: Martín de los Heros, una de las calles más emblemáticas para el cine de versión original en Madrid.
mk2 Cine Paz: Recuperación de proyecciones en 70 mm durante 2026.
Cine Callao: Espacio cinematográfico y de eventos culturales en la plaza del Callao.
Palacio de la Prensa Cinema: Se programan estrenos comerciales y eventos especiales.



